Políticas de “im-pacto”
A tenor del pacto contra la corrupción urbanística no deja de sorprenderme como los “resortes democráticos” actúan a la acción del vocero de turno, no importa el signo. No deja de sorprenderme como ante errores graves, situaciones calamitosas o críticas se acude a la “política del pacto”.
Esta situación es terrible y lo es por dos motivos, uno, el normal funcionamiento de las instituciones no sirve para regular el normal desenvolvimiento de la vida social y económica, han de ser procedimientos extraordinarios los que se articulen, y, dos, como se instaura un “procedimiento de alarma” que viene a “dramatizar” los hechos cara a la opinión pública de tal manera que se dice, se comenta, se acusa, ¡se grita! pero no, se hace. Porque en definitiva, díganme, qué medidas se toman para atajar un problema... pacto por las libertades, pacto contra la corrupción, pacto contra la inmigración ilegal, pacto contra el fuego, pacto contra la droga, pacto contra la pobreza, pacto de civilizaciones, pacto mundial, pacto a favor del pacto...
Esto sumado a la sinrazón de las filiaciones políticas nos lleva a un exiguo “y tú más”
